Sí, pero no cualquier cantidad de sol ni en cualquier horario.
Uno de los errores más comunes al cuidar una Phalaenopsis es pensar que, por ser una planta, necesita recibir sol directo durante varias horas al día.
En realidad, una Phalaenopsis suele desarrollarse mejor con mucha luz, pero filtrada o indirecta.
¿Qué pasa si recibe demasiado sol?
Las hojas pueden comenzar a mostrar señales de exceso de luz, como:
- Manchas amarillas o blanquecinas.
- Zonas marrones o secas.
- Hojas con apariencia quemada.
- Coloración demasiado amarilla.
- Daño que aparece especialmente en las zonas expuestas al sol.
El problema no es solamente el sol. También influye la intensidad, el horario, la temperatura y cuánto tiempo permanece expuesta.
¿Entonces nunca puede recibir sol?
No necesariamente.
Una Phalaenopsis puede recibir algo de sol suave, especialmente en determinadas horas, pero hay que evitar que quede expuesta durante horas al sol intenso.
Una buena opción es colocarla cerca de una ventana donde reciba mucha claridad, pero con una cortina que filtre los rayos solares más fuertes.
¿Cómo saber si la luz es adecuada?
Observa principalmente sus hojas.
Si están verdes y la planta mantiene un crecimiento saludable, probablemente la iluminación sea adecuada.
Si aparecen quemaduras o manchas después de aumentar la exposición al sol, conviene reducir la intensidad de la luz.
Y cuidado con llevar una orquídea que estaba acostumbrada a la sombra directamente a una ventana con sol fuerte. El cambio brusco también puede provocar quemaduras.
¿Tu orquídea ya tiene manchas en las hojas?
No cortes la hoja inmediatamente.
Primero hay que identificar qué está provocando la mancha, porque puede tratarse de exceso de sol, problemas de humedad, hongos o plagas.
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